Democracia consensual Vs. Democracia mayoritaria

Democracia consensual Vs. Democracia mayoritaria

Los sistemas democráticos se distinguen de los sistemas no-democráticos por ciertas características fundamentales, tales como: el derecho al voto, el derecho a ser elegido, elecciones libres y justas, libertad de asociación, libertad de expresión, entre otras (Dahl, 1971). Sin embargo, la literatura indica que no existe un solo tipo de democracia, es decir, estos regímenes exhiben gran variación en torno a su organización y formas de gobierno. Por lo tanto, no todas las democracias conllevan a los mismos resultados políticos, sociales y económicos. Dicho de otra manera, las democracias mayoritarias y consensuales generan distintos tipos de incentivos en la sociedad. En este artículo, nos enfocamos en el contraste que existe entre el modelo mayoritario y consensual.

En el discurso de Abraham Lincoln, el 19 de noviembre de 1863 -en el contexto de la guerra civil estadounidense-, el ex presidente señaló que el gobierno debe ser del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. No obstante, Lijphart (1999), en su afán de distinguir a los sistemas mayoritarios y consensuales, se preguntó: ¿quién gobernará y a los intereses de quién responderá el gobierno cuando el pueblo tenga preferencias divergentes? Una respuesta inmediata, es aceptar la decisión de la mayoría. Otra alternativa, es no conformarse con mayorías estrechas e incorporar al mayor número de actores posibles en la toma de decisiones. De este modo, a diferencia del modelo mayoritario, el modelo consensual consiste en maximizar el tamaño de la mayoría. En palabras de Lijphart: “El modelo mayoritario concentra el poder político en manos de una mayoría escasa, mientras que el modelo consensual intenta dividir, dispersar y limitar el poder de distintas formas”.

Los regímenes mayoritarios consideran que las decisiones de los gobiernos pertenecen exclusivamente a la mayoría y no, a las minorías. Esta visión fue desafiada por Lewis (1965), al considerar que la exclusión de partidos políticos (por ejemplo, de aquellos que no ganaron las elecciones) de la toma de decisiones, quebranta el concepto democrático; debido a que la democracia debe ajustarse al principio de la inclusión, y no al de la exclusión. En efecto, el sistema mayoritario es particularmente peligroso en sociedades plurales como el Ecuador – donde existe diversidad ideológica, cultural, étnica, etc.-, ya que impide que las minorías tengan acceso al poder político; generando sentimientos de exclusión, discriminación y pérdida de confianza en la democracia.

Adicionalmente, se asume que la toma de decisiones en las democracias mayoritarias es más rápida y efectiva –la suposición es que menos actores, implica menos barreras en la toma de decisiones- Sin embargo, ¿tomar decisiones rápidas es sinónimo de decisiones sabias? Por ejemplo, hay medidas que necesitan ser analizadas y consensuadas entre varios sectores de la sociedad para que puedan ser sustentables. De lo contrario, políticas impuestas por gobiernos mayoritarios pueden ser eliminadas por el próximo gobierno si son elaboradas e implementadas sin consenso. Hay que tomar en cuenta que los cambios abruptos en las reglas del juego de la economía pueden desembocar en menor confianza empresarial, ciudadana y repercutir de manera adversa en la macroeconomía de un país.

Finalmente, un elemento clave para diferenciar a las democracias mayoritarias de las consensuales radica en la forma de gestionar el poder ejecutivo. Por un lado, el principio mayoritario concentra el poder en manos de un solo partido político. Por otro lado, el principio consensual busca coaliciones y divide el poder entre diversos grupos políticos. Precisamente, este elemento consensual ha sido reflejado en las decisiones del actual presidente del Ecuador, Lenin Moreno, quien además de mostrarse abierto a un amplio diálogo con diversos sectores de la población, ha incluido en su gabinete a representantes de más de un solo partido político. Sin duda, este estilo permitirá consolidar una representación más amplia, protegerá de mejor manera los intereses de las minorías e incluirá a un mayor sector de la población en la toma de decisiones.

En el Ecuador, resulta necesario institucionalizar el diálogo y el consenso entre diversos actores para lograr la integración de una sociedad fragmentada e implementar políticas públicas sustentables que permitan salir de la crisis económica. En este sentido, resulta deseable consolidar una democracia consensual y evitar elementos excluyentes, competitivos y de confrontación, característicos del modelo mayoritario. Al dividir el poder e incorporar a una mayor cantidad de actores en la toma de decisiones, se podrán generar instituciones económicas que satisfagan los deseos de un fragmento más amplio de la sociedad, lo que creará incentivos para la inversión y permitirá alcanzar un mayor desarrollo económico para el país.

En conclusión, el manejo exitoso de la macroeconomía y democracia ecuatoriana requiere de mano estable y no de mano dura. Esto se genera a través de gobiernos consensuales y de políticas de centro. Las políticas que cuentan con el apoyo de un amplio sector de la sociedad tienen mayor probabilidad de ser exitosas y de mantenerse vigentes; a diferencia de las políticas implementadas por gobiernos “decisivos” que van en contra de la voluntad de importantes sectores de la sociedad, afectando la calidad democrática.

Referencias

  • Dahl, R. A. (1971). Polyarchy: Participation and opposition. New Haven; London: Yale University Press.
  • Lijphart, Arend. (1999). Patterns of democracy: government forms and performance in thirty-six countries New Haven [Conn.]: Yale University Press,
  • Lewis, W. Arthur. (1965). Politics in West Africa. London: George Allen and Unwin.
  • Aldo Farfán Sión
    Aldo Farfán Sión DOCENTE
Contáctanos

Déjanos conocer tus dudas y opiniones sobre nuestro movimiento nacional

Not readable? Change text. captcha txt

Start typing and press Enter to search