¿Ecuatorianizar o ideologizar las decisiones políticas?

Esa es la cuestión.

En este último tiempo, en la palestra política ecuatoriana el espacio de Centro ha sido ocupado por varios actores sociales, pero ¿Qué es realmente el Centro en términos políticos? El Centro busca el trabajo colaborativo, busca unidad dentro de la diversidad y es una actitud política que combina algo de la derecha con el progresismo social identificado con la izquierda y cuyos adherentes no están asociados con ninguna ideología tradicional, entonces, ¿Puede alguien “dogmático” ser realmente de Centro?

Las ideologías, para Karl Mannehim, son pensamientos dogmáticos que nacen dentro de un clima de desconfianza y que tienen un deseo de poder; es decir, son ideas que dentro de un universo de concepciones antagónicas por naturaleza fijan oponentes políticos y creen en su propia perspectiva, su propia forma de operar y en su propia militancia, a su vez, responden y defienden un solo sector de la población (ricos, clase media o pobres) En este contexto, los partidos dogmáticos o ideologizados ¿Pueden tener una actitud de centro? Para ellos realmente ¿Es una prioridad el bienestar del país?

El Centro entiende a las discrepancias como lo que son, una gran oportunidad para mejorar el país desde distintos ángulos, sin embargo, estas se malinterpretan desde la óptica intransigente o cerradas de las ideologías pues, las disputas políticas entre el Presidente Rafael Correa, Guillermo Lasso o Jaime Nebot (solo por nombrar algunos) son un reflejo de actitudes individualistas que se fijan en quién o qué partido dice tal propuesta, más que en la utilidad de esta para el país. Esta reflexión evidencia que todavía el hombre sigue siendo el lobo del hombre en el Ecuador y que, por ende, el estado de guerra permanente de todos contra todos nos estanca en disputas políticas eternas, sin llegar a acuerdos y alejándose del objetivo que busca el Centro: lo mejor para país y toda gente.

El mundo camina hacia un desprendimiento de los dogmas o creencias rígidas, Europa y nuestra región ya se están dando cuenta que para salir de crisis económicas o problemas sociales profundos todos sus componentes son necesarios; se necita del trabajo en conjunto sin importar de donde provengan, es por esto que el Centro, más que ser una opción dentro de otras, se está transformando en el auténtico camino político del mundo – hoy por hoy- a seguir. El ciudadano se está cansando de discursos polarizados, es por esto que no me extraña que diferentes actores locales estén ahora declarándose de centro, importante es reconocer sus principales características, es por eso que a continuación menciono algunos elementos necesarios para reconocer una real actitud de Centro:

  • Confianza en el “otro”: Si se cree que el distinto en pensamiento es un “enemigo político” por el solo echo de pensar diferente, claramente responde más a un dogmatismo que a una actitud constructiva; el político de Centro debe ser capaz de ver las discrepancias como un motor social de progreso y no como un impedimento para avanzar. Las pugnas del gobierno contra los pelucones, la de Quito versus Sierra, la de Lasso con Nebot, ámbito público versus privado no permiten entender que las buenas ideas pueden venir de cualquier sector.
  • Empatía: ponerse en el lugar del otro es clave para tener una actitud de Centro, primero tratar de entender al distinto y detenerse en los aspectos comunes que benefician al país (y no solo al sector que representan) para ponerse a trabajar en ellos es un imperativo moral; pero claro, en la actualidad sigue siendo lo primordial detenerse y magnificar las diferencias y así comenzar los ataques personales o ideológicos nuevamente.
  • La forma en como plantear el mensaje: para ser de centro se debe tener en consideración lo que se dice y también –aunque parezca superficial- el cómo se dice; las formas son importantes a la hora de buscar acuerdos o consensos, si existe agresividad en el mensaje será muy difícil que la otra parte quiera sentarse a construir en conjunto; polarizando a la sociedad, dividiéndola y enfrentándola.

Es en virtud a lo anterior que ser de Centro no es una tarea fácil, darse el trabajo de tratar de entender las ideas distintos sectores y pensando siempre en el bienestar del país, es una tarea que no todos están dispuestos a hacer porque implica saber escuchar; (habilidad no muy común en nuestros actores políticos locales). Es compleja también porque para la derecha los de Centro son de izquierda y viceversa, para los de izquierda, los de Centro son de derecha; y esta etiqueta ideológica establece un prejuicio que para muchos es determinante a la hora de pensar en alianzas, los egos y la soberbia – o la también llamada “disciplina de militante” se transforman en los principales impedimentos para buscar acuerdos en pos del Ecuador.

Ser de Centro no es una postura carente de ideas pues, los movimientos que ejercen esta actitud política tienen idearios o postulados centrales que sustentan sus decisiones y acciones. Son el punto de partida de su acción política y establecen las condiciones mínimas de la sociedad que quieren alcanzar; buscando así la construcción de un Programa País a través del diálogo y consenso.

Las ideologías en síntesis, han originado en el Ecuador un eterno comienzo que ha impedido el fortalecimiento institucional, decidiendo iniciar un proceso de gobierno con bases nuevas, pero ¿importa si es de izquierda o derecha un programa o idea si esta va en directo beneficio del país? Aristóteles resume el Centro como el “Justo medio entre dos posiciones extremas” y este “justo medio” es El Centro, es decir, un punto de convergencia y equilibrio donde los ecuatorianos podemos citarnos para darnos un gran abrazo de reconciliación y construir juntos una agenda y un destino común…el centro es una virtud, excelencia.

En conclusión, en este escenario electoral, es necesario que los políticos entiendan que deben ecuatorianizar sus propuestas, esto significa, pensar en la gente más que en sus dogmas o ideologías, tener la capacidad de ver a los demás actores políticos no como oponentes ni enemigos, sino como fuerzas políticas que pueden aportar a la construcción del país; aunque somos distintos la vida es más menos la misma para todos, existe una universalidad capaz de hacernos vernos en sintonía e interactuando y no dispersos ni aglutinados en frentes o trincheras de guerra… deben tener la capacidad de escuchar más que en exponer sus soluciones de escritorio que responden más a panfletos del siglo pasado que a la realidad local.

Ya con estos elementos expuestos: ¿quiénes tienen el perfil de Centro en el Ecuador?

  • César Silva
    César Silva Docente

    Chileno,  ha sido profesor de política internacional, filosofía política y literatura; ha trabajado como asesor político para campañas de Centro América; Panamá, República Dominicana y Costa Rica. Actualmente se prepara en Ciencias Políticas.

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