La causa primaria del desarrollo económico:

¿Geografía, Cultura o Instituciones?

Ante la divergencia que existe en el rendimiento económico de las naciones, es común preguntarse: ¿A que se debe esta diferencia? La teoría del crecimiento atribuye este fenómeno a la innovación y a la acumulación de capital –físico, humano y tecnológico- Una hipótesis es que los países con mayor inversión en infraestructura, educación y tecnología son más prósperos. Sin embargo, la posibilidad de innovar y acumular capital tiene su origen en causas primarias (Rodrik, 2004). Los expertos proponen tres determinantes -por cierto, rivales- que explican el crecimiento económico: la geografía, la cultura y las instituciones. En este artículo, nos enfocamos en el impacto de la geografía en la economía; dejaremos para otra ocasión el análisis de la cultura e instituciones.

Uno de los estudios más citados sobre la importancia de la geografía fue escrito por Diamond (1997). El autor explicó por qué hubo poblaciones -aproximadamente 10,000 años A.C.- que pudieron expandirse y/o colonizar otras; proceso que terminó en la dominación de cinco grupos raciales y culturales en el mundo. Para Diamond, la respuesta es “accidente geográfico”. Puntualmente, las poblaciones favorecidas por la geografía (clima, montañas, selvas, etc.); desarrollaron mejores metodologías para el cultivo, lo que les permitió abastecer de alimentos a sus comunidades. Según el autor, la producción de comida facilitó que estos grupos puedan multiplicarse, ocupar nuevos territorios y finalmente, diseminar su cultura y lenguaje.

En un estudio contemporáneo, Sachs (2001) demostró que, en 1995, el PNB promedio fue 4.5 veces más alto en las zonas temperadas con respecto a las zonas tropicales. Tal como observamos en la figura 1, los países – fuera de la región tropical- tienen color más oscuro, es decir, mayor PIB (PPP). En palabras de Sachs, “las economías en ecozonas tropicales son casi siempre pobres, mientras que las economías en ecozonas temperadas son habitualmente prósperas”. Y agregó, “cuando las economías temperadas no prosperaron, fue producto de décadas de comunismo o aislamiento geográfico”.

Adicionalmente, en relación a la salud pública, Sachs (2001) mostró que la tasa de mortalidad infantil es 52% más baja en las zonas temperadas, en comparación a las zonas no-temperadas. Esto debido a la transmisión de infecciones y enfermedades en el trópico.

Ahora bien, aunque antiguos filósofos y estudios empíricos han encontrado una conexión entre la geografía y la economía (Masters, 2000); por ejemplo, Montesquieu afirmó que el calor del clima puede ser tan extremado dejando al hombre sin fuerza, y sin posibilidad de pensar en empresas nobles; no existe un real consenso en la academia sobre por qué la geografía impacta de manera positiva o negativa en el crecimiento económico (Gourevitch, 2008).

Una versión contemporánea, es que las enfermedades, infertilidad de la tierra, y el clima han impedido el desarrollo tecnológico en el trópico (Sachs 1997). Otro argumento es que las tecnologías agrícolas avanzadas de las zonas temperadas, por falta de compatibilidad geográfica, no pudieron ser instauradas en las zonas tropicales. Por lo tanto, se podría decir que la falta de tecnificación del agro y/o las tecnologías incompatibles en el trópico han generado una evidente desigualdad entre ambas zonas.

Por motivos de extensión, me he referido principalmente a la agricultura; sin embargo, la geografía podría tener impacto significativo en otras áreas productivas. A partir de aquí, propongo dos breves reflexiones finales. Por un lado, los gobiernos deben tener claro que la firma de acuerdos comerciales por sí solos no va a solucionar los problemas tecnológicos del campo. Los acuerdos deben ir acompañados por la innovación y el desarrollo de tecnologías que se adapten a las especificidades geográficas nacionales o sub-nacionales. Por otro lado, la ciencia debe apuntar a desarrollar tecnologías agrícolas que se adapten a las necesidades específicas del trópico. En referencia al primer punto, es acertada la posición política en el Ecuador de volver la mirada al campo a través del mejoramiento de los métodos de cultivo. De esta manera, evitar la pérdida de cosechas e incrementar el nivel productivo; para el abastecimiento local e internacional.

Referencias


  • Diamond, Jared (1997), “Guns, Germs y Steel” Nueva York: W.W. Norton & Co.
  • Gourevitch, Peter (2008), “The Role of Politics in Economic Development”. Annual Review of Political Science 11: 137-59.
  • Masters, William A. and Margaret S. McMillan (2000). “Climate and Scale in Economic Growth,” Center for International Development, Harvard University, June
  • Rodrik, Dani and Arvind Subramanian and Francesco Trebbi (2004), “Institutions Rule: The Primacy of Institutions over Geography and Integration in Economic Development,” Journal of Economic Growth, 9(2): 131-165.
  • Sachs, Jeffrey D. (2001) “Tropical Underdevelopment”, NBER Working Paper 8119 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research).
  • Aldo Farfán Sión
    Aldo Farfán Sión DOCENTE
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