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‘Guayaquileña de nacimiento pero manabita de corazón’, así se define Monserratt Bustamante Chán, la compañera de fórmula de Paco Moncayo en la carrera a Carondelet. Su vida, sus anhelos, sus sueños y la oportunidad de ser ‘el rostro de los desconocidos’ la convierten en la vocera de la esperanza para los ecuatorianos.

Amante de la lectura y el arte en todas sus formas: la música, el ballet, la oratoria, así es Monserratt Bustamante Chán, la catedrática novel en política que postula a la Vicepresidencia de la República en binomio con el presidenciable Paco Moncayo.

 

“Toco piano desde los cuatro años, me encantaba pintar, bailar música clásica (que es la que impera en mi talento en el piano) me llevaba a las historias del Danubio Azul, el Minuet… Soy oradora desde que tengo seis años, gané los libros leídos en el Colegio Americano, desde ahí no hubo quien me quite el primer puesto en oratoria… Mi madre ensayaba conmigo, me enseñó a mirar al público, me enseñó que el arte de la oratoria es hacer vivir a otros a través de lo que estamos diciendo”, manifestó.

 

Monserratt es la primera hija del matrimonio de Jorge Bustamante y Monserratt Chán. “Mi hermano y yo fuimos fruto de un gran amor”, dice con voz entrecortada por las lágrimas, pues su madre falleció cuando ella tenía apenas 14 años.

 

“Mi madre fue muy exigente, disciplinada, una mujer que tenía muy claro quiénes eran sus hijos y dónde iban a llegar, era muy estricta y siempre me decía: María Monserratt lo más importante es la preparación porque es la mejor herencia que te vamos a dejar y ahora lo comprendo… Cada vez que tomo una decisión en mi vida lo hago pidiéndole al Señor que me dé la sabiduría y el discernimiento para cumplir con todo lo que mi madre soñó para mí y mi hermano”.

 

Hablar de su infancia es verla sonreír al rememorar anécdotas con su hermano, diez años menor, y un sin número de momentos compartidos en familia, pero su voz cambia al llegar a su adolescencia.

 

¿Por qué lloro? Se pregunta y responde espontáneamente. “Mi vida no ha sido fácil, no tener una madre contigo te hace mucho más sensible y fuerte aunque suene antagónico… Mi padre tenía 34 años y mi hermano se quedó de 4 años, tuve que madurar de una manera  muy temprana”.

 

“Fue pasando el tiempo, Jorge Luis y yo fuimos creciendo y de repente perdimos a nuestra madre. Es un momento muy duro, nadie está preparado para eso, siempre pensé que no lo iba a poder sobrepasar. Han pasado 26 años, la sigo llorando y hoy más que nunca la necesito”, afirmó.

 

Es de conocimiento público que su postulación como binomio de Paco Moncayo marca su inicio en la arena política. Para su familia, su candidatura es un reto más en la vida de Monserratt, pues conocen a la mujer perseverante, luchadora y constante que aprendió a madurar tras perder a su madre a corta edad. Aquella que asumió el rol de madre y cómplice de las travesuras de su hermano, compañera y confidente de su padre y años después una madre abnegada que no descuidó a su único hijo para poder culminar sus estudios universitarios.

 

“Mi infancia con ella fue maravillosa… cuando se casó fue a vivir a Portoviejo… siempre fuimos muy unidos… ella siempre tuvo la paciencia de enseñarme, llevarme, acompañarme, hacerme estudiar… Ella heredó el corazón inmenso de una madre… mi hermana es una mujer apasionada, muy de matices, aparenta ser dura, pero es extremadamente sensible”, reveló su hermano Jorge Luis.

 

Su padre cuenta que a pesar de sus múltiples obligaciones como empresario, trató de suplir todas las necesidades emocionales y afectivas de sus hijos.

 

“La parte más dura de mi vida fue quedarme sólo con mis hijos. Cuando perdí a mi esposa en un accidente de tránsito se me hizo noche la vida… Me vi tan frágil después de esto, lloraba sólo para que ellos no me vean, me iba muy temprano después de dejarlos en la escuela y regresaba en las noches a dormir con ellos”, afirmó su padre, Jorge Bustamante.

 

Él está convencido que esta postulación a la Vicepresidencia de la República de su hija es el resultado de su lucha y compromiso con lo que se propone. Es una mujer que no le huye a los retos. “Se casó, hizo una pausa en los estudios, tuvo a su hijo y después de su divorcio continuó estudiando… Llegamos a un acuerdo, que ella termine sus estudios, y respondió 100% porque es luchadora y tesonera. Esto es una bendición de Dios, un pago de la vida”, recalcó el progenitor.

 

En los planes de Monserratt nunca estuvo vincularse a movimiento o partido político alguno, menos aún postularse como candidata a dignidad de elección popular, pero acepta este nuevo reto porque cree que el Ecuador necesita un cambio radical y profundo que reivindique la unidad nacional.

 

“La sociedad, en su totalidad, ya no puede aguantar más situaciones de convulsión, le habla una mujer que tuvo que pasar momentos de crisis desde pequeña y puedo decir que no hay nada como la estabilidad”, agregó la aspirante al segundo cargo de mayor importancia en el país.

 

Monserratt se confiesa cristiana. Al despertarse y antes de dormir lee la biblia. “‘Ya te lo he ordenado, sé fuerte y valiente, no tengas miedo ni te desanimes’, ese es mi versículo de vida porque sé que el Señor siempre está conmigo”, afirma la hija, madre, hermana, catedrática, rostro de los desconocidos, y hoy por hoy, es candidata a la Vicepresidencia de la República del Ecuador.

 


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