FRACCIONALIZACIÓN POLÍTICA: En el estudio de los sistemas de partidos se ha utilizado tradicionalmente la dicotomía bipartidismo/ pluripartidismo, que no es satisfactoria para entender su dinámica funcional. Douglas W. Rae, partiendo de la idea de que todo sistema de partidos es un sistema de competencia entre partidos, propone utilizar tres variables: número de partidos, cuota electoral del partido más fuerte y suma electoral de los dos partidos más fuertes. Estas tres variables tienen una considerable eficacia descriptiva pero no bastan para describir la topografía del conjunto del sistema. Rae se plantea entonces la necesidad de introducir una variable que describa la estructura general y panorámica de las relaciones competitivas, y llama a esta variable «fraccionalización» (opuesta a «concentración») . La fraccionalización se mide a partir de dos conceptos base: el número de las cuotas partidarias y la igualdad relativa de dichas cuotas. Un par de ejemplos extremos aclararán el concepto: Un sistema no-fraccionalizado sería un sistema de una sola cuota, o sea un partido único que concentra todo el poder y no es competitivo. En el extremo opuesto supongamos un sistema altamente fraccionalizado, donde muchas cuotas (en definitiva, muchos partidos) de tamaño aproximadamente igual (ningún partido predomina) configuran un caso extremo de multipartidismo. Es importante destacar que la fraccionalización no se relaciona solo con la cantidad de partidos sino también con la igualdad relativa de sus cuotas. Por ejemplo, dos sistemas de partidos, ambos compuestos de tres partidos, pero en uno de ellos el partido A tiene el 70% de los votos, el B el 20% y el C el 10%, mientras que en el otro sistema los tres partidos tienen caudales electorales aproximadamente iguales: este último es mucho más fraccionado que el anterior.


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